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CubaTexto de Antonio Mora,
en http://www.radiorabel.com/
jueves, 25 de diciembre de 2008.

Al pasar la moda del cha chachá y comenzar los cambios socio-políticos en la Isla de Marti, fruto del triunfo de Fidel Castro Ruz y sus barbudos rebeldes de la Sierra Maestra en 1959, se inició otro proceso fundamental para la cultura popular del Caribe Hispánico : el desplazamiento del epicentro sonoro caribeño de La Habana a Nueva York.

LLEGó EL COMANDANTE Y MANDó A PARAR

Como es de todos conocido La Pachanga, último ritmo que surgiera en Cuba antes de la Revolución Castrista, marcó el punto de partida para la nueva era de la música afrocubana que paradójicamente tendría como centro de creación a la Gran Manzana. La magia de los violines y la flauta se apoderó del barrio hispanoniuyorquino y condujo a los músicos a buscar un sonido que les permitiera expresarse de acuerdo con los cambios sociales y la revolución cultural que se comenzaba a vivir en esos primeros años sesenta.

Innegable que la Pachanga fue el último eslabón con la música tradicional cubana dentro de lo que se cocinaba en "los Yores". No porque lo producido posteriormente renuncie a las raíces afrocubanas, sino porque es a partir de aquí que comienzan a expresarse los líderes del nuevo sonido caribe como Pete Rodríguez, Joe Cuba, Ricardo ''Richie'' Ray y Eddie Palmieri entre otros.

Desde este punto de vista se puede clasificar a la Pachanga al igual que al Boogaloo como ritmos de transición. Resurgirían los conjuntos soneros pero esta vez con la adición de los trombones que con un sonido fuerte, agresivo y agrio señalarían el rumbo definitivo de lo que más adelante se llamaría ''SALSA''.

EL REGRESO Y SALIDA DE LOS GRANDES

¿Pero qué sucedía durante ese tiempo en la Isla de la Música ?

La primera década de la Revolución Cubana en lo musical está signada por la salida de importantes figuras y orquestas como la Sonora Matancera, José Fajardo y Sus Estrellas, Olga Guillot, Celia Cruz entre otros, pero también regresan a la Isla importantes músicos que estaban residenciados en México como el violinista Enrique Jorrin y el bolerista José Antonio Méndez.

Además se quedan ídolos como Benny Moré y Carlos Puebla. Ciertamente los primeros diez años de revolución cortaron casi que abruptamente la producción discográfica cubana al centrarse las energías del pueblo hacía una actitud eminentemente política. El pais se preparaba y vivía en función de defender lo conquistado de las amenazas del imperialismo yanki, al igual que se dedicaban grandes esfuerzos a la educación.

LA NUEVA TROVA CUBANA

En este marco social aparecen grupos de jóvenes que guitarra en mano se suman a la onda de la Canción Protesta Latinoamericana que se caracterizaba por sus mensajes sociales, llenos de ideología y política. De la evolución de esta canción comprometida surgió el Movimiento de ''La Nueva Trova Cubana'' que entre 1969 y 1973, tuvo como su mejor exponente al Grupo de Experimentación Sonora del Instituto Cubano de Artes y Ciencia bajo la orientación de Leo Brouwer.

Allí maduraron artísticamente Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Sara González, Noel Nicola, entre otros y salieron los temas musicales para el revolucionario cine cubano. Oigan, no se equivoquen, el son se seguía tocando en los salones populares y la crisis de los misiles se vivió a golpe de tambor en medio de la creatividad popular que así como satirizaba a Kennedy, también le dedicaba sus estrofas hirientes a Nikita.

Este periodo caótico en términos generales está marcado por un afán purista de "blanquear" ideológicamente la música popular en busca de una música más revolucionaria. Misión imposible en un pueblo ciento por ciento bailador.

COMIENZA EL CAMBIO MUSICAL

El panorama musical comienza a cambiar en el año 1969 cuando se pone en funcionamiento un nuevo plan de enseñanza musical cuyos frutos alimentan en la actualidad la música universal. En las dos primeras décadas de la revolución cubana la burocratización del sistema musical con las famosas planillas y la homogenización formal de los artistas conlleva a cierto fastidio y desmotivación. En este período se consolidan agrupaciones y artistas con antecedentes políticos como Carlos Puebla y la Orquesta Aragón que se convierten en los embajadores musicales del régimen. Pero el rigor académico de las escuelas musicales va a producir artistas de primera línea.

El primer fruto de esta nueva política artística es el Grupo Irakere fundado por Jesús ''Chucho'' Valdés (nacido el 9 de octubre de 1941 en Quivicán, La Habana, Cuba), en 1973, junto a un grupo de músicos de la Orquesta Cubana de Música Moderna. Irakere sentó cátedra para todas las nuevas agrupaciones de música popular cubana, por su formato orquestal, por las orquestaciones, por la fuerza de los metales y por el trabajo de la sección rítmica.

Otro fenómeno importante de este periodo surge por el lado de las charangas con la incorporación de elementos electrónicos como guitarra y bajo, el gestor de este cambio es el bajista, compositor y cantante Juan Formell con su grupo Los Van Van, nombre que proviene de la famosa zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar.

LA LLEGADA A ESTADOS UNIDOS

El revuelo causado por Irakere en los medios artísticos estadounidenses, luego de su gira por los Estados Unidos y Suiza en 1978, especialmente con sus exitosas actuaciones en los Festivales de Jazz de Newport y Montreal, condujo a una cumbre musical en marzo de 1979 en La Habana con la participación de músicos norteamericanos y latinos residentes en los Estados Unidos.

Se celebraron tres históricos conciertos en el Teatro Carlos Marx con las actuaciones de jazzistas de la talla de Stan Gentz, Dexter Gordon y Willie Bobo que en unión de otros destacados solistas del sello CBS,conformaron una auténtica Jazz All Stars.

También participaron en este memorable encuentro cultural las Estrellas de Fania. La crítica internacional no dudó en afirmar que en este evento las estrellas que más brillaron, fueron las del Grupo Irakere. De este evento sale la idea de las Estrellas Areito; lección aprendida de la Fania All Stars, la EGREM reúne a la crema y nata de la música cubana.

Rubén Blades habla de su experiencia en Cuba con la Fania

Rubén Blades piensa que, al respecto del concierto de Fania en Cuba, fue como  ¨"Llevar leña al monte", ya que para la ocasión la Fania llevó un repertorio cubano, desaprovechando así la oportuidad de dar a conocer a un público cubano lo que se hacía en New York. La unica cancion original que tocaron fue Juan Pachanga.

El poderoso trabuco tiene en los metales junto al legendario trompetista Chapottin a los extraordinarios trompetistas del Grupo Irakere Jorge Varona y Arturo Sandoval y el magnifico trombonista Juan Pablo Torres ; el grupo de cuerdas incluye a Enrique Jorrin (creador del chachachá), Rafael Lay (Director de la orquesta Aragón), Pedro Hernández y Elio Valdés ; en la sección rítmica acompañando al tamborero mayor Tata Güines aparecen Ricardo León (bongó) y Amadito Valdés (timbales), en el piano Ruben González y el fantástico tres de Niño Rivera que tocaba su instrumento con la fuerza rítmica tradicional reforzada con disonancias y efectos electrónicos que le dan una presencia netamente urbana y cosmopolita.

Los cantantes eran los veteranos Miguelito Cuní, Tito Gómez, Pio Leyva y la gran agitadora musical Teresa Garcia. El resultado de esta cumbre sonera cubana quedó para la historia en cincos maravillosos discos.

EL SON SE QUEDó EN CUBA

Luego del experimento de las Estrellas Areito iniciando los ochenta, los éxitos de Irakere y Los Van Van, y la proliferación de festivales de música popular en Cuba que brindaron a los nuevos talentos la oportunidad de codearse con consagradas estrellas extranjeras y mostrar su virtuosismo ante un publico conocedor, se inició un período de cierta elasticidad ideológica que buscaba facilitar la penetración de las nuevas ondas cubanas en el mercado internacional.

En este periodo de los ochenta se restablecen los intercambios culturales de Cuba con el resto de América Latina y los músicos cubanos vuelven a tener el contacto que necesitaban con sus hermanos latinoamericanos.

La visita esporádica de agrupaciones musicales al país nos permiten desmentir la tesis ''gusana'' de que ''el son se fue de Cuba'', antes por el contrario nos demuestra que la música popular cubana pese a los obstáculos de promoción y divulgación internacional, así como a las limitaciones de la industria discográfica cubana y en algunos casos la falta de apoyo oficial, sigue hacia adelante con una gran diversidad.

La edición del limitado catálogo EGREM por sellos venezolanos nos dejan de manifiesto que una de las virtudes más notorias de los grupos cubanos es su originalidad y la inagotable capacidad creadora de sus compositores. El taller musical permanente de los cubanos en grandes bailables y populosos conciertos con limitaciones tecnológicas les permite hacer derroche de calidad sonora y entrega al público simpatizante en sus giras por Latinoamérica.

LA RENOVACIóN CUBANA

En 1986 , la sangre joven de la música cubana realizó bajo la conducción del flautista José Luis Cortés y el saxofonista Germán Velazco (ex-integrantes de Irakere) un interesante experimento buscando darle una nueva dimensión a la música caribeña contemporánea y reunieron una superorquesta denominada ''Todos Estrellas'' que posteriormente se convertiría en ''NG La Banda (Nueva Generación)'' y sería el punto de partida para la última revolución bailable de la Isla de la Música,'' la Timba Cubana''.

NG La Banda - Necesito Una Amiga (Issac Delgado)

Claro que el proyecto de José Luis Cortés "El Tosco" tuvo su antecedente en la propuesta hecha por el pianista Emiliano Salvador quien en 1979 grabó su primer disco titulado Nueva Visión que incluía variaciones jazzisticas de temas tradicionales como "Son de la Loma" y el bolero "Convergencia" con la participación de Pablo Milanés, Paquito D'Rivera, Arturo Sandoval y Bobby Carcassés entre otras destacadas estrellas.

Ya en esta década, luego de la caída del Muro de Berlín y el desmoronamiento del bloque comunista, se abrieron nuevos rumbos para la música cubana, al tener que buscar otras formas de producción discográfica, diferentes a las tradicionales del régimen socialista.

Inmediatamente aparecieron las disqueras españolas y gringas en busca de esas sonoridades escondidas por largos años de aislamiento. Este redescubrimiento de la música cubana con su tremenda potencialidad artística proveniente de esa vitalidad rítmica natural apoyada en talentosos y virtuosos intérpretes con una elevada formación académica, lleva a ciertos empresarios extranjeros a jugarse la proyección internacional de la música cubana de cara al nuevo milenio. Los grandes éxitos no se han hecho esperar.

En el año 1988 sin ningún tipo de promoción Ry Cooder y una tremenda tropilla de leyendas cubanas coronaron el Premio Grammy a la mejor producción en la categoríade música tropical con el trabajo Buena Vista Social Club; igualmente el trompetista Roy Hargrove y su grupo Crisol, reforzado con un tremendo piquete de jazzistas cubanos encabezados por Chucho Valdés conseguían el galardón en la categoria de jazz latino.

En el año 1999 Chucho Valdés tuvo dos nominaciones al Grammy. Se presentó exitosamente en los Estados Unidos la película documental Buena Vista Social Club dirigida por el prestigioso director de cine alemán Win Wenders.

En la actualidad una decena de grupos musicales cubanos recorren el mundo entero, brindando su sabroso arte y ofreciendo una sublime diversión.

Parodiando a Marx hay que decir que:

UN FANTASMA MUSICAL RECORRE ALEGREMENTE EL MUNDO MUSICAL.

!QUE VIVA LA SALSA CUBANA!


Artículo enviado por Carlos Eduardo Gómez. Ingeniero de alimentos graduado en Bogotá en 1985, en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, y  amante de la Salsa con una colección envidiable, es cantante y guitarrista; percusionista y bailador salsero de los buenos, caleño de pura cepa.  Dueño de la discoteca Caribbean en 1986 y luego Monka Monka en Bogotá, D.J. en Florida y actualmente vive en Toronto.

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