Nacido en Sincelejo, pero criado en Medellín, Justo Almario proviene de una tradición musical familiar y desde pequeño se dedica a tocar todo instrumento de viento que le pongan por delante. A los 15 años fundó el grupo Los Bachilleres del Rítmo y a los 16 estuvo en el famoso Combo Dilido, cuna de músicos que años más tarde liderarían el desarrollo sonoro en Colombia.

Las ganas de conocer todos los secretos del saxo lo llevaron a la prestigiosa Universidad de Berkeley. Al poco tiempo recibió una llamada de Mongo Santamaría, quien buscaba un saxo alto para una presentaciónen el Jazz Workshop Boston 71. Desde entonces fue referencia obligada para cualquier músico que quisiera hacer Latin-Jazz y Jazz-Fusion. Hoy en día sigue siendo un saxofonista codiciado, aunque no para acompañar 

estrellas, si no para deslumbrar en conciertos y grabaciones con su propio grupo pues ya Justo Almario es una estrella. Su completo dominio del saxo soprano, el saxo tenor, la flauta y el clarinete se puede apreciar en eltrabajo que desarrolla junto al baterista Richie García, el bajista Guillermo Guzmán, el guitarrista George Krischke y el tecladista Billy Cantos.Almario se define como un explorador musical entre diversas
vertientes, todas, sin embargo, cercanas al espíritu musical afrolatinoamericano.

A estas alturas debe ser, junto a sus colegas Paquito De Rivera y Gato Barbieri, uno de los mejores exponentes de estas corrientes en la Región. La trayectoria de justo Almario despeja cualquier tipo de dudas al respecto. Luego de estar con Mongo Santamaría pasó a acompañar a Jon Lucien, Frank Foster, Freddy Hubbard, Willy Bobo, hasta anclar por algún tiempo en el grupo Koinonia. Por si esto fuera poco lo llamaron Machito, TitoPuente, Cal Tjader y PonchoSánchez a tocar en algunas grabaciones en las quedó bien sentada su calidad.Con tres discos grabados como solista y lider de banda, Almario ha mostrado una especial inclinación hacia el tipo de sonido extenso y tranquilizador que tiene el New Age. Esto tiene dos razones: su contacto con los exponenetesde este género europeo y su carácter sencillo, muy dado a lo familiar y a una fe cristiana bastante arraigada.Es en este sentido dondepueden estar las críticas al trabajo de Almario. Sin duda, deja la sensación de faltarle variedad, o a lo mejor de carecer de explosión.

Sin embargo, en sus conciertos Almario suple esa deficiencia con seducción, cadencia y armonía.

Documental de este artista.