Dave BrubeckHa fallecido el gran Dave Brubeck. Por eso recuperamos una vieja crónica sobre Dave Brubeck: In His Own Sweet Way, una producción de Clint Eastwood presentada en el In-Edit Beefeater Festival.

 

Dave Brubeck: In His Own Sweet Way
Bruce Ricker

In His Own Sweet Way es una producción Malpaso. Por eso yo llegué a pensar que este documental sobre la vida y obra de Dave Brubeck iba a ser una cálida y emotiva charla sobre jazz entre el ilustre pianista y el no menos insigne Clint Eastwood. Pero no, nada que ver. Dos mundos paralelos transcurren en los 85 minutos que dura el documental. En el primero, Eastwood conversa con Sting, George Lucas, Jamie Cullum o David Benoit sobre Brubeck. En el otro, el protagonista de la historia cuenta sus aventuras de más de medio siglo en la música, siempre acompañado por su esposa Iola.

Es posible que esta pieza documental firmada por Bruce Ricker tenga tanto atractivo por ese manejo dual de la información y por el sobrio tratamiento que va de la intimidad del hogar del artista a una muestra suya en los grandes escenarios. También es posible que este retrato guste porque es capaz de administrar la enorme riqueza documental de su protagonista. Hay pocos músicos de jazz con tanto archivo fílmico y televisivo como Dave Brubeck, y eso hace enormemente complicado seleccionar, cortar y dotar de sentido a esta obra.

Pero a lo mejor, In His Own Sweet Way llama tanto la atención porque el carisma de Brubeck cautiva desde el primer instante. Por el documental pasan actores, actrices, presentadores, generales, presidentes y papas, y todos acaban rendidos ante la figura de un músico que le dio estatus al jazz, que lo puso en las universidades y las salas de concierto, que configuró una dimensión social para una música estigmatizada hasta entonces por ser negra y por ser underground. Ese “entonces” son los 50 y el símbolo de todo ese “mirar hacia el jazz” fue Time Out, centro capital del género, de Brubeck y de In His Own Sweet Way.

Aunque Bruce Ricker intenta mostrar que Time Out es un trabajo más en la monumental obra de Brubeck, es imposible. Nos lo recuerda Clint Eastwood: “es el disco más vendido de la historia del jazz”. Con Dave Brubeck en el piano, Eugene Wright en el bajo, Joe Morello en la batería y Paul Desmond en el saxo, Time Out (y por consiguiente, Take Five) es EL disco. Único en su especie, irrepetible a pesar de las miles de versiones de sus temas, con tantas historias detrás que daría para otro documental. Pero como dice George Wein, fundador del Festival de Newport: “Los críticos de jazz siempre afirman que la guinda del pastel de Time Out fue el saxo de Paul o la batería de Joe, pero eso fue la guinda. El pastel fue Dave Brubeck”.

José Arteaga.

 

Dave Brubeck - Take The 'A' Train - 1966