Eddie Palmieri

El gran Eddie Palmieri, de gira por Europa, nos atendió (Radio Gladys Palmera) para hablar de jazz, tensión, resistencia, nuevos músicos, futuros premios y muchas complicaciones.

Foto: Candela Sánchez

MariaJo López (Radio Gladys Palmera): Maestro, ante todo felicitaciones por el National Endowment for the Arts (medalla creada por el Congreso de los Estados Unidos para premiar la excelencia en las artes).

Eddie Palmieri: Muchas gracias. Y son pocos los latinos que han llegado allí. Paquito de Rivera, Tito Puente, y ahora yo... Ahora si que soy un Jazz Master.

MJL: ¿Y cuándo lo va a recoger este premio?

EP: Bueno, va a haber unas subidas para entertaiment primero. Ya hice una entrevista para Down Beat, hice otra para Smithsonian Institute. En diciembre hay una tremenda comida, hay un premio de dinero también. Y la combinación de todo es muy interesante... peeero, un honor, ¿no?, reconocido en el mundo del jazz. Yo siempre lo he sido en la música bailable latina, en el mundo latino. Esa ha sido mi vida, ¿no?, pero utilizando armonías de jazz y conociendo a los jazzistas. Tenemos una relación con pianistas como McCoy Tyner, Herbie Hancock, Chick Corea. Yo los conozco a ellos y les encanta como toco, y les tengo tremendo respeto a ellos. Es algo mutuo, y que me vayan a dar ese premio es para mi tremendo orgullo.

MJL: ¿Cómo está conformada ahora su banda?

EP: La orquesta está bien excitante. Son tremendos músicos y eso es lo que da la calidad. El cantante es Herman Olivera, que yo lo llamo a él La Voz del Caribe. Después tenemos dos trompetas y dos trombones. Está Jimmy Bosch en el trombón; uno que se llama Doug Beavers en el trombón; Charlie Sepúlveda de Puerto Rico, mi primo, en la primera trompeta; un jovencito que se llama Jonathan Powell, trompeta también. Después está un jovencito, Luques Curtis, el bajo, que viene del mundo del jazz, pero reconoce los tumbaos que van con la música latina. Es único el jovencito ese, un talento increíble. Después tenemos el timbalero que está conmigo ya dos siglos, José Clausell; después está Pequeño Johnny en las congas; está Orlando Vega en el bongó; está Nelson González en el tres; y el hijo de Nelson González, Quique González haciendo coros también.

MJL: ¿Cómo elige a los percusionistas de su banda?, porque Clausell lleva muchos años pero los congueros (ahora está Pequeño Johnny) han variado con el tiempo.

EP: Bueno, el problema es que están con nosotros por un tiempo. Siempre han llegado los mejores tamboreros, ¿no?, desde cuando empecé... El asunto es que las estructuras que pongo para tocar en esta orquesta vienen de las estructuras cubanas, que nadie ha podido sobrepasar eso, ¿no? Y eso viene de los años 40... Y dándole una análisis para ver cómo es que me excitaba cada orquesta en menos de tres minutos, ¿no, hasta que lo aprendí escuchando y ya ví el porqué pasaba y era el que existía en todas las composiciones la tensión y la resistencia. La tensión y la resistencia te va a dar un clima musical increíble, de lo que va a excitar. Yo no dudo. Si tengo algo de sabiduría en mí, lo único que sé yo es que no dudo que te voy a excitar con la orquesta. Yo lo sé. Y eso es porque son las estructuras que yo aprendí. Después yo lo aprendí científicamente...

MJL: Después de todo este tiempo, de sus más de 50 años de carrera, ¿cómo ve el mundo del latin jazz?

EP: Bueno, para mi el latin jazz es la fusión del siglo XXI. Es la juventud utilizando la composición y dándole satisfacción al deseo del jazzista. Pero a veces en el arreglo, según lo concibo yo, se pone el ritmo primordialmente. Es decir, son los bongoes, son las congas y eso es lo que crea lo que llaman el masacote. Pero eso es lo que es la tensión y la resistencia que están caminando, dando una energía, hasta que llegue lo que llaman el mambo o el futury, que es cuando entra el brass, ¿no?, que eso es un levante musical y ahí sale todo el mundo gritando por todos lados. El que no baile es que tiene que estar muerto, o casi (risas).

MJL: En el 2000 se comentó que quería retirarse, pero en cambio después del 2000 vinieron cinco trabajos más.

EP: No era retirarme, era menos viajes y el hijo mío me cambió lo de las giras. Antes, cuando empecé viajando para Europa en el 84 que estaba atrasado como diez años por las guerras mías con los promotores y eso, era como un castigo. No dejaron salir para acá hasta el 84. Pero se hacían, ejemplo, 22 conciertos en 30 días en 11 países. Y era autobús y eso, y nadie estaba conmigo porque nadie quería hacer eso, y se encargaban de decir. Eddie Palmieri es problemático... Un tremendo músico que se llama Víctor Paz y tremenda trompeta de Panamá. Se retiró, ¿no?. Le digo: Víctor, cuando escriban un libro de la vida de Eddie Palmieri va a haber muchas páginas y muchas palabras. Me dice: no, al contrario. Va a haber una sola página y una sola palabra: Eddie Palmieri, complicaciones (risas).

MJL: ¿Y hablando de discos?, próximo disco...

EP: Estoy haciendo un documental para el hijo mío, que el lo está produciendo. Está en verde, y el concepto es como juegan en la calle en Nueva York y utilizando una música nueva y de allí va a salir un cd de latin jazz. Eso es para el año que viene, pero él se encarga de todo. Es producción de él.

 

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