Joe Arroyo

El cantante Joe Arroyo, pionero de un estilo afrocolombiano de salsa, falleció en la ciudad de Barranquilla a los 55 años.

Joe Arroyo había sido ingresado en la unidad de cuidados intensivos de la Clínica La Asunción de Barranquilla el pasado 27 de junio, debido una crisis hipertensiva que derivó en enfisema pulmonar. A ello se sumó una crisis cardíaca y una insuficiencia renal, que obligaron a asistirlo con un respirador mecánico y con una máquina de diálisis. Su estado de salud, que tuvo varias complicaciones sucesivas, tuvo en vilo a Colombia, debido a la popularidad del artista, la reserva con que se manejó la información por parte de un sector de su familia, y una telenovela, El Joe: La Leyenda, basada en su vida y obra.

Este es un extracto del libro La Salsa, de José Arteaga, donde se narran sus inicios como cantante, como alcanzo el éxito y, entre otras cosas, la primera vez que lo dieron por muerto:

"Joe Arroyo era ancho, de naríz aplastada y cara de niño. Usaba african look y llevaba tejidos indios sobre el pecho y un chaleco que lo distinguía. Cuando cantaba exhibía siempre una inquebrantable sonrisa que no modificaba ni siquiera cuando hacía sus famosos chillidos frente al micrófono. Tenía veinte años y ya era el cantante de música tropical más conocido en Colombia.

En 1976 Joe Arroyo tenia fama porque era el cantante de Fruko y sus Tesos y porque cada tema que interpretaba es un record de ventas, así lo habían demostrado El Caminante, Manyoma y El Negro Chombo. Arroyo era cartagenero, donde fue mal estudiante y buen trasnochador. Por estar cantando en el Hotel Americano con la orquesta de Mincho Amaya lo expulsaron del colegio. Arroyo cambio entonces su público; de los compañeros paso a las prostitutas, gracias a un contrato que firmó con el grupo de Michi Sarmiento que tocaba todas las noches en la zona de tolerancia.

Dos años después de la llegada de Richie Ray, Alvaro José Arroyo Gonzalez se fue a tocar a Barranquilla y con Johnny Arzusa fundo La Protesta, un conjunto de gran fuerza y que ya  seguía los pasos de la salsa neoyorquina. Fue entonces cuando le ofrecieron el contrato con Fuentes en Medellín y cuando de un momento a otro empezó a ser conocido.

Joe Arroyo hoy es flaco, de piel estirada y manchas oscuras cerca del cuello. No tiene african look. Está peluqueado a ras. Le cuesta sonreir pero siempre lo consigue, aún al frente del público, pero sin mirar a nadie en especial. Se viste con ropa brillante, se mueve con pausa, se acerca al micrófono para dar sus famosos chillidos de vez en cuando, y toca eternamente las claves africanas. 

En 1989 Joe Arroyo es mucho más conocido que antes. Ahora es ídolo por sus propios méritos y no por ser el cantante de Fruko. La rebelión la inició creando en Fuentes una orquesta alternativa para los Tesos, los Latin Brothers, que se dieron también el lujo de romper varios records de venta con el éxito Patrona de los Reclusos. Y La rebelión continúa al iniciar la década de los ochentas cuando forma su orquesta La Verdad en Barranquilla, al darse cuenta que la tierra tiraba, y mucho.

En 1983 varios períodicos difundieron su muerte. Claro, era mentira, pero Arroyo estaba grave en el hospital Universitario de Cartagena. Necesitaba con urgencia transfusiones de sangre continuas. Nadie se las dio. No había plata para pagarlas. Arroyo se estaba muriendo, hasta que una adinerada mano amiga lo sacó del problema médico.

En seguida vinieron los éxitos: gana tres Congos de oro consecutivos en los carnavales de Barranquilla y pone en los primeros lugares de sintonía de la radio, y en diferentes años, varios temas suyos: Tumbatecho, Abandonaron el Campo, Rebelión, Yamulemau y A mi Dios Todo le Debo. Pero para el público del interior colombiano lo que canta Arroyo no es salsa y en verdad su música es extraña, tiene elementos de cumbia y rítmos folklóricos de las Antillas menores. No es salsa genuina, ni siquiera mantiene los patrones de su maestro Fruko, ya que el bajista barrigón siempre quiso imitar a Richie Ray y Arroyo no quiere seguirle los pasos a nadie.

Lo de Arroyo nunca ha sido Salsa tradicional, aunque incluye números de la tradición salsera. El tiene un estilo y un tipo de trabajo bastante particular. Le gustan los elementos negros, afroides, extranjeros o nacionales pero que sean antillanos. Su forma de hacer salsa es diferente, es muy costeña. Coge la tradición y la combina con el nuevo sonido, respondiendo en eso al espíritu que motiva todo trabajo musical en la Costa Atlántica".

José Arteaga. La Salsa. Intermedio Editores, Bogotá, 1990. Pags. 124-126.

 

TANIA - JOE ARROYO & FRUKO