Por si fuera poca la disputa por definir al término "Salsa", y si lo que conocemos como "Salsa" realmente es "Son", Fernando Casado, investigador dominicano, publicó en abril de 2007 un texto donde afirma que el Son fue creado en Dominicana y llevado a Cuba por las hermanas Ginéz en 1580.

Título del artículo original: El son es cubano, pero también es de aquí
Autor: José G. Guerrero - 4/15/2007
Publicado en Santo Domingo en Listin Diario en abril de 2007.


Fernando Casado ofreció las siguientes declaraciones: “El son se originó en Santo Domingo. Las hermanas dominicanas Ginéz lo llevaron a Cuba en 1580. El autor es el único que atribuye el origen del son a Santo Domingo. El Son de la Ma¥Teodora es el inicio del son y de la música popular en el Nuevo Mundo, expresión criolla creada por dominicanos. El son como todas las expresiones culturales del Nuevo Mundo nacieron en la primera sociedad que se colonizó, Santo Domingo” (Listín Diario 12-4-2007, p.12).

En realidad toda la documentación publicada sobre el Son de la Má Teodora atribuido a una de las negras dominicanas Ginez que habrían llevado el son a Cuba es de cubanos (1845, 1857, 1860, 1891, 1893, 1908 y 1947). Antes que Fernando, la paternidad dominicana la afirmó la Aída Cartagena Portalatín. El son reproducido en 1893 por el cubano Fuentes Matons, aunque se cantaba en el oriente de Cuba hasta mediados del siglo XIX, no es del siglo XVI, ni tampoco es un son como lo entendemos actualmente. No habría problema en afirmar que Santo Domingo “es el primer pueblo que sintetizó una expresión cultural propia” porque es cierto y todo análisis histórico y antropológico que no tome en cuenta a Santo Domingo estará sesgado por naturaleza. Así lo hizo ejemplarmente Alejo Carpentier en 1947. Problema sí habría en la afirmación de “son” y “dominicanos” en el siglo XVI porque las realidades social, política y cultural de nuestros países se conformaron a partir de la segunda mitad del siglo XIX. No hay cubanía ni dominicanidad posibles en el siglo XVI. A Fernando Casado lo afecta una visión metafísica de los orígenes que confunde inicio con principio. Además él conoce bien los problemas polisémicos del término son y de que el son que se menciona en el siglo XVI y el de México nada tienen que ver con la música que se baila en el siglo XIX. En la Biblia los ángeles anuncian el fin del mundo “al son de las trompetas”.

Después de la invasión de Drake a Santo Domingo en 1586 la primera colonia de Santo Domingo quedó semi abandonada por la metrópolis y aislada de los centros dinámicos de la economía que pasaron a ser México, Colombia, Perú y a La Habana Cuba. El origen condiciona, pero no determina. La bachata apareció primero en Cuba y el merengue en Puerto Rico antes que Santo Domingo y a nadie se le ocurre decir que ambas músicas no son patrimonio actual de República Dominicana. Las cosas comienzan de una manera, se pierden en el camino y se desarrollan en otra parte de manera novedosa. El proceso de difusión musical y cultural no se realiza a partir de un solo centro ni en una sola dirección, sino desde diversos puntos según la dinámica de las migraciones y es de ida y vuelta. Este proceso no se puede limitar sólo al Caribe, sino también hay que incluir los continentes América, Europa y África. Cubanos, boricuas y dominicanos se mueven de manera intermitente en las islas de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo. El merengue se paseó por todo el Caribe antes de obtener carta de ciudadanía en Santo Domingo.

El ideal de confederación de las Antillas de Hostos, Martí y Luperón se concibió teniendo a Santo Domingo como centro. El mismo motivó el intercambio de ideas políticas y también de músicas y cultura. Los cubanos, dominicanos y puertorriqueños no se consideraban a finales del siglo XIX miembros de naciones diferentes, sino hermanos solidarios. Existen fórmulas genéricas que producen e intercambian las músicas nacionales de cada isla. Pero no hay dudas de que la música puertorriqueña y la cubana tuvieron más influencia en la nuestra que inversamente. En las tres islas había danzas, criollas, canciones y boleros. Que en Santo Domingo le llamaban bolero rítmico a lo que Cuba llamó son, es probable. Pero indudablemente Cuba es la isla que posee la mayor variedad regional, agrupaciones, compositores, arreglistas, grabaciones y músicos de son. Fue allí que se fusionó totalmente con la historia y la identidad, mientras que aquí quedó como una expresión al margen de la sociedad como la bachata.

Es una pena que Fernando Casado no participe y exponga sus planteamientos en el congreso internacional a celebrarse en el Centro León Jiménes en Santiago donde se tratará la problemática del son y la salsa en el contexto de la cultura y la identidad caribeña. Debió asistir porque no se invitó a nadie de manera particular sino a través de un anuncio público y nadie sería capaz de negarle su participación por ser una persona muy querida y respetada. Los congresos son los auditorios en los cuales los científicos exponen, analizan, discuten y disienten. Pueden ser centros de boxeo, pero como dice Ortega y Gasset con reglas de respeto y con puños que no son guantes sino ideas. En mi ponencia trato algunos aspectos positivos de la tesis de Fernando y relativizo las afirmaciones de los cubanos.

Definitivamente el son, como lo conocemos hoy, es cubano. Nadie puede regatearle eso a los cubanos. Pero lo que ellos ni nadie puede decir es que no tiene aportes caribeños ni que dejó de enriquecerse con las músicas que encontró en su peregrinaje. Agraciadamente, en el Caribe se bailan las músicas y se come la comida sin importar el lugar de origen. Cada cual con su son.

El autor es historiador.

Más información
en Radialistas en : http://www.radialistas.net/clip.php?id=1100033

Historiador desmitifica a las Ginés en http://www.mundoclasico.com/articulos/verarticulo.aspx?id=0014718

La estructura del son en : http://www.gentiuno.com/articulo.asp?articulo=1874