CopacabanaEl mítico night club Copacabana vuelve a abrir sus puertas tras setenta años de cierres, demandas, mafia, jazz, soul y mucha salsa. Esta es su historia.
Por José Arteaga

El Copacabana no era el lugar más caliente en La Habana, como dice Barry Manilow en su archiconocida canción de 1978. En ese año el Copacabana Night Club estaba ubicado en la Décima Avenida con calle 60 en Nueva York y ni siquiera funcionaba como establecimiento nocturno.
Estaba cerrado por culpa de los litigios que generó la muerte de su dueño, Jules Podell, cinco años antes. Ese fue el primero de los cierres del club apodado El Copa, que ahora anuncia una reapertura que aspira a ser definitiva, de la mano de un grupo de empresarios liderados por John Juliano y con un concierto de salsa a cargo de Willie Colón. Eso si, ya no está en la Décima con 60. Se encuentra en la Octava con 47, donde funcionó uno de sus principales competidores en los 40's: el China Doll.

Luego le tocó el turno a la salsa, pues las grandes estrellas del género encontraron allí su espacio ideal: Héctor Lavoe, Pete El Conde Rodríguez, Willie Colón, Eddie Palmieri o Willie Rosario, entre otros. Pero volvieron los problemas, aparecieron los traficantes de droga al servicio de Chepe Santacruz, comenzó una represión hacia la comunidad latina y Peter Dorn, para entonces el nuevo dueño, decidió zanjar el problema trasladando el club de sede. Se fue al Upper West Side, a la 57 con 12. Nueve años después se volvió a trasladar, esta vez a la 34 con 11, porque el lote donde estaba ubicado fue vendido para construir unos edificios.

El Copacabana abrió sus puertas por primera vez con una decoración carioca el 10 de noviembre de 1940 bajo el nombre de Monte Proser's Copacabana. Monte Proser, su creador, era en aquel tiempo uno de los reyes del negocio nocturno en Broadway, admirado y querido por todos, pero con un problema: su socio era Frank Costello, consiglieri del gran capo del crimen organizado, Lucky Luciano. Costello puso a un hombre de confianza suyo junto a Proser, y ese hombre era Jules Podell. Al cabo de un tiempo Monte Proser no aguantó la presión y se fue, y el nombre del club quedó sólo en Copacabana.

Pasó el tiempo y El Copa se convirtió en un sitio exclusivo, tan exclusivo y excluyente que no permitía la entrada a afroamericanos; al menos como público, porque en el escenario si que podían actuar. Gente del jazz como Sammy Davis Jr. (en gran medida porque era íntimo de Frank Sinatra) y gente del soul como Marvin Gaye, actuaron con regularidad allí. Incluso, algunos de esos directos fueron grabados y llegaron a ser número uno en la radio. ¿Ejemplos? The Supremes y Bobby Darin. Podell también impulsó la grabación de programas de radio y shows de televisión, y El Copa fue en los 50 y 60 lo que sería Studio 54 una década más tarde a nivel de glamour y estrellato. Así hasta que el manager falleció en 1973 y el prestigio del club empezó la cuesta abajo.

Cuando la canción Copacabana de Barry Manilow se convirtió en éxito, el night club abrió de nuevo sus puertas y pareció volver a vivir como espacio global. Primero se utilizó como escenario para películas, llegándose a grabar secuencias de Raging Bull, Tootsie, Goodfellas o Carlito's Way.

Goodfellas  Copacabana nightclub

Rodeado de vías de tren, estaciones, túneles y gasolineras El Copa sobrevivió como pudo, muy alejado del glamour de sus años mozos. Ninguna estrella de Hollywood frecuentaba el local, pero los fines de semana siguieron siendo bailables. El hip hop y de nuevo la salsa salvaron el sitio de la debacle, y a ello contribuyeron magníficos dj's como Gary Domínguez y orquestas de renombre como El Gran Combo de Puerto Rico. Precisamente con la actuación de la llamada "Universidad de la Salsa" el club cerró sus puertas por última vez el 20 de enero de 2007 por culpa de la ampliación de la línea 7 del Subway.

En esta nueva reapertura del 12 de julio el chef Alex García se encargará, por supuesto, de los fogones; Richard González estará al frente de la orquesta de planta; y Melanie Torres dirigirá las coreografías de las famosas bailarinas Copa Girls. Y ahí no termina todo. El restaurador Spencer Rothschild se encarga de una decoración que busca revivir el viejo espíritu de Monte Proser con palmeras entre las mesas, largas barras en el bar y 125 clases de ron. "Será la misma gran música, la misma banda, las mismas palmeras, pero actualizado... además de comida de lujo", dice Rothschild. Se espera, eso si, que la música mantenga el nivel (hay programado un show de Eddie Palmieri el 16 de agosto), pero sobre todo, sobre todo, que dure.

José Arteaga.

THE BAD STREET BOYS - COPACABANA